Salud Mental, Derechos Humanos y Responsabilidad del Estado

Mientras se debate en el ámbito nacional una posible modificación de la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657, las historias de Yahir, Juliana, Joaquín y Santiago nos obligan a detenernos en una realidad dolorosa que no puede quedar invisibilizada: la muerte de adolescentes internados en comunidades terapéuticas clandestinas.

Tenían entre 16 y 17 años. Eran jóvenes que atravesaban situaciones de vulnerabilidad y que necesitaban acompañamiento, atención integral y protección. Sin embargo, sus vidas terminaron en instituciones que, según las denuncias difundidas, funcionaban al margen de las condiciones legales y sanitarias correspondientes.

Un dato especialmente preocupante es que, en tres de estos casos, las internaciones habrían sido dispuestas por el propio Estado, organismo que tiene la responsabilidad de garantizar los derechos, la integridad y el cuidado de niños, niñas y adolescentes.

¿Quién debía cuidarlos?

Las muertes de Yahir, Juliana, Joaquín y Santiago no pueden quedar reducidas a estadísticas ni a expedientes judiciales archivados. Detrás de cada nombre existe una historia, una familia y una responsabilidad que debe ser esclarecida.

Es necesario investigar qué ocurrió, cuáles eran las condiciones de internación, qué organismos intervinieron y qué responsabilidades tuvieron las instituciones y los funcionarios que debían garantizar su protección.

Desde la Unidad de Investigación y Prevención (UIP), según la publicación difundida, se reclama que la Justicia avance en las investigaciones, acompañe a las familias y reabra las causas que fueron archivadas.

Salud mental: cuidar no es encerrar

Desde Nueva Cultura Despierta, como multimedio de comunicación comunitaria y Cooperativa de Salud Mental, entendemos que el abordaje de las adicciones y del sufrimiento psicosocial requiere una mirada integral, humana y respetuosa de los derechos.

El debate sobre la Ley Nacional de Salud Mental debe contemplar las experiencias de quienes atraviesan estas problemáticas, de sus familias y de los equipos que trabajan diariamente en el territorio.

La atención en salud mental no puede construirse sobre el abandono, la violencia ni la vulneración de derechos. La protección de las personas exige instituciones habilitadas, controles efectivos, equipos capacitados y políticas públicas que garanticen un acompañamiento digno.

Cuando se trata de adolescentes, la responsabilidad es aún mayor.

No se trata de negar la necesidad de atención y cuidado. Se trata de garantizar que ese cuidado no se transforme en una nueva forma de sufrimiento.

Que sus historias no queden en el silencio

Yahir, Juliana, Joaquín y Santiago merecen justicia. Sus familias merecen respuestas. La sociedad necesita conocer qué sucedió para que hechos de esta gravedad no vuelvan a repetirse.

Desde Nueva Cultura Despierta acompañamos el reclamo de investigación y esclarecimiento de estas muertes, reafirmando nuestro compromiso con la prevención, la promoción de la salud mental y la defensa de los derechos humanos.

Porque cuidar la salud mental también significa cuidar la vida.

Nueva Cultura Despierta Información, prevención y toma de conciencia.

 

Fuente de la publicación original: Unidad de Investigación y Prevención (UIP).

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